Dieta BARF: por dónde empezar y qué errores evitar

La carne cruda es solo el principio. Explicamos cómo equilibrar el comedero, qué proporciones vigilar y qué complementos resultan útiles en el día a día.
¿Qué es el BARF?
El BARF es un modelo alimentario basado en materias primas: carne, vísceras, huesos carnosos y aportes vegetales. Bien planteado, acompaña la condición del pelaje, la digestión y el nivel de energía. Mal equilibrado, expone a carencias.
Proporciones que conviene vigilar
El punto de partida clásico es cerca del 80 % de carne (grasa incluida), un 10 % de huesos carnosos y un 10 % de vísceras, de las cuales la mitad debería ser hígado. A esto se suman verduras y complementos que cubren los oligoelementos.
Las carencias más frecuentes
Una ración cruda expone con facilidad a un aporte insuficiente de calcio, yodo, vitamina E o ácidos grasos omega-3. Ahí encuentra su lugar un complemento: una mezcla bien elegida cubre lo que la carne por sí sola no aporta.
Pasar al BARF paso a paso
Introduce el cambio de forma gradual durante una o dos semanas, observando las heces y el apetito de tu perro. Empieza con una sola fuente de proteína y añade las demás una a una, para detectar con facilidad cualquier intolerancia.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de un veterinario. En caso de afección diagnosticada, consulta cualquier complementación con un profesional.



